Hola como te encuentras hoy?
Te agradezco que me permitas llegar hasta tu mente y tu alma con esta reflexión que tiene la intención de que dejes de pelear contigo mismo todo el tiempo.
Empezaré por preguntarte si te ha pasado esto? Te toman una fotografía y cuando te ves en ella le dices a quien la tomó ¡ay bórrala! No me gusta, es más no me gusta salir en fotos.
Pasa el tiempo y digamos uno o dos años después por casualidad ves otra vez esa foto y piensas “que bien me veía, ojalá luciera así hoy” “No me gusta como me veo hoy”
Nos podría resultar un poco cómico porque con esa actitud seguiría pasando siempre lo mismo ¿verdad? Pero no es divertido en realidad. Lo que pasa es que hay una falta de aceptación de cómo somos.
Ahí está un claro ejemplo de nuestra falta de aceptación en sólo un aspecto nuestra apariencia física pero esta no aceptación llega mucho más lejos que eso.
La mayoría de nosotros vivimos peleando con nuestras circunstancias, con nuestras características físicas, intelectuales, de carácter, con nuestras pertenencias materiales, con todo. Que quiero decir con “peleando” pues que no las aceptamos que siempre quisiéramos que fueran diferentes.
Por ejemplo muchos podríamos estar pensando contínuamante:
Si mis hermanos fueran como los de tal o cual persona, pero no, son problemáticos, insensibles, egoístas.
Si mi mujer fuera como la de fulano o sutano, más comprensiva, ahorrativa, menos gritona, más delgada.
Si tan sólo mi hijo fuera menos demandante, mas trabajador, ordenado, estudioso, menos vicioso, más agradecido.
Si mi jefe fuera más justo, humano, si me valorará como yo lo merezco.
Si mi novio fuera más progresista, ambicioso, cariñoso, detallista.
Si yo viviera en una casa en lugar de este departamento.
Si mi casa fuera más grande, moderna y con un gran jardín.
Si mi sueldo fuera por lo menos el 50% más.
Si fuera más delgada y sin esta nariz tan grande.
Si no me doliera la espalda.
Si no me hubiera llegado esta enfermedad.
Y la lista puede seguir indefinidamente.
Y tu me podrías comentar “qué tiene de malo querer que las personas que me rodean y mis logros, mis relaciones, pertenencias y mi salud sean mejores, es superación”.
Estoy de acuerdo pero yo no estoy hablando de eso. Se vale siempre es más es muy importante querer mejorar en todo en la vida pero no desde esa queja constante, desde esa perenne inconformidad que no te deja estar en paz, ni satisfecho con nada, y por ende no te deja comprender que hay tanto que tendrías que estar agradeciendo en lugar de estarte quejando.
Tu puedes mejorar tus circunstancias, tu salud, tu relación con las personas que forman parte de tu vida, tu situación laboral. ¡Claro que puedes! pero la mentalidad que tienes que tener para lograrlo debe empezar desde la aceptación de quien eres, de cómo es tu vida y las circunstancias que la rodean. Cuando logres ver lo que hay de bueno en esa circunstancia o persona de la que tanto de quejas y agradecerle a Dios por ello es ahí, entonces cuando las cosas pueden empezar a mejorar sanamente.
Tu mente inquieta quiere cambiar desesperadamente lo que le molesta, tu alma sabia acepta con paciencia los tiempos, los designios y los caminos de Dios y logra ver no con los ojos humanos que juzgan y descalifican sino con los ojos de su esencia divina que es capaz de observar el verdadero valor o sentido o causa de una circunstancia, un hecho, o el actuar de una persona que nos ha causado pesar y redimensionarla cubriéndola de entendimiento verdadero y sabiduría.
El mayor síntoma de que aceptas con amor tal cual lo que eres, como eres, como son tus circunstancias, tus condiciones, tus características, tus relaciones, las personas importantes en tu vida es que estás dispuesto a agradecer sinceramente por todo lo bueno que hay en ellas.
Agradece por lo que eres, por lo que tienes, por lo que eres capaz de lograr con tu esfuerzo, por el esfuerzo mismo aunque a veces no de los resultados que tu esperabas. Agradece cada mañana, cada noche. Dile a Dios y al Universo: “Gracias padre por primero porque vives en mí y después por cada bendición que has puesto en mi vida”
Puede ser que ese hermano sea problemático pero quizás es honesto o trabajador.
Puede ser que tu esposo sea desordenado y malhumorado pero quizás es responsable y solidario.
Puede ser que tu hija sea contestona y poco agradecida pero quizás es luchona, persistente y muy creativa.
Puede ser que tu jefe no te haya dado el puesto que te había prometido pero quizás es comprensivo cuando te has tenido que ausentar por un problema familiar.
Puede ser que tu departamento tenga humedad crónica en el techo del baño y sea muy pequeño pero quizás está en una calle tranquila y los vecinos no te molestan.
Puede ser que tu ingreso no te permita darte lujos que tu has soñado pero nunca te ha faltado un techo seguro bajo el cual dormir, los tres alimentos del día y una atención médica digna cuando la has necesitado.
Puede ser que seas gordita pero tus ojos y tu cabello son preciosos.
Puede ser que tu salud no sea perfecta, que tengas uno, dos o tres achaques o verdaderas disfunciones con que lidiar pero tu cuerpo se compone de millones de partes y todas las demás están funcionando bien.
Aquí también la lista para ejemplificarte como agradecer por toda y cada una de las bendiciones de tu vida es interminable.
Si quieres cambiar, mejorar algo en tu vida. ¡Adelante te aplaudo y te exhorto a planear, a actuar a decidir como quieres lograrlo! Pero que esa decisión nazca desde la aceptación amorosa y tranquila de lo que es tu persona y vida.
Deja ya de pelearte contigo mismo. Te vas a sorprender como destapas, desbloqueas el torrente de bendiciones que tanto anhelas para tu vida cuando dejes de pelearte, de quejarte de lo que es y agradezcas. dDsde ese agradecimiento nacen los más bellos cambios, logros y mejoras porque Dios y el universo valoran grandemente tu humildad, tu aceptación, tu entendimiento de que hay un proceso divino antes de que haya un cambio notorio en las circunstancias de nuestra vida.
Primero debes cambiar tu para que así puedan cambiar tus circunstancias, yo estoy segura de que tu puedes porque tienes dentro de ti algo que se llama inteligencia divina, es esa intuición, ese conocimiento, esa fortaleza, esa decisión, esa nobleza, esa paciencia que no parecen humanas y que vienen de la acción de Dios en ti.
Agradece y ve como todo mejora.
Gracias por leerme. A través de Reflexionando solo quiere acariciar tu alma. Si te gustó esta reflexión podrías compartirla con alguien que creas que le puede servir. Esta y todas mis meditaciones las puedes escuchar también en mi podcast de Spotify Reflexionando, el link aquí abajo. O ver el video en mi Canal de You tube, la miniatura está aquí abajo para ir directo al video. Yo como siempre te digo ¡Me siento honrada de estar aquí contigo!



